Mi felicidad creo que sabe a chocolate.
Sabe a paraíso perdido y a tiempo libre.
Sabe a tormenta de hielo, a corazón abierto y a playa de arena blanca.
Mi felicidad sabe a declaraciones auténticas.
Sabe a ejemplos a seguir con un poco de fama.
Me sabe a tranquilidad y paz interior, a tardes de verano sin sol.
Sabe a superación, a reconocimiento propio, a soledad al fin y al cabo.
Mi felicidad creo que sabe a amigos que dan la cara por ti, a compañeros de viaje y a esa familia tan discreta pero a la vez tan sumamente astuta.
Sabe a carcajada fuerte, a lágrima agridulce.
Me sabe a escenarios de carretera, a mundo cruel, a discriminación superada.
Mi felicidad sabe a música clásica, a piano de cola y a guitarra hueca.
Sabe a champagne de celebración.
Sabe a un duro golpe y a la fuerza de levantarse otra vez.
Sabe a cariño, amor, nostalgia y a grandes recuerdos.
Mi felicidad sabe a sueños cumplidos o sin cumplir, sabe a proceso de maduración, a gritar lo que eres.
Me sabe a constancia, a garras y a dientes si hace falta.
Me sabe a un no podrán conmigo, a un puedo si quiero.
Sabe a bailar bajo la luna llena, bajo miradas indiscretas y bajo la lluvia.
Sabe a caramelo de café, a limón y sal.
Sabe a caramelo de café, a limón y sal.
Me sabe a enumeraciones interminables de cosas sin sentido, feas, tontas, bonitas, graciosas, inútiles, increíbles, especiales, cansinas, estúpidas, maravillosas, normales, ridículas...
La felicidad sabe a todas mis cosas.
Y mis cosas saben a felicidad, porque soy feliz.

1 comentario:
me gusta = )
pdt: soy mar haha
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