Quizás porque dicen que es único, excepcional, extraordinario e irrepetible.
Quizás sea por todas las canciones que se han escrito gracias a él, o por todas las grandes historias conocidas.
Quizás sea por el simple hecho de una nueva experiencia, de algo distinto, algo nuevo que contar.
Podría ser por todos los que se quedaron en el camino, por todos los que no pudieron encontrarlo o que arriesgaron su vida por aquello que tanto amaban.
Quizás sea porque dicen que mueve montañas, porque atraviesa los mares, porque para él no hay fronteras, razas, colores ni tiempo.
Tal vez sea por su insignificancia, por su grandeza, tan transparente y tan puro...tan especial.
O tal vez sea por lo estúpido y ridículo que a veces aparenta ser.
Será por la fuerza que tiene, por las cosas que te hace.
Quizás sea por todo aquello que provoca.
Será por la pasión, por su locura, dosis de adrenalina o éxtasis en estado puro.
Podría ser por la gran importancia que tiene en el mundo.
Tal vez por su ingratitud, por el daño que hace, por las peleas que causa y por todo lo que recompone.
Quizás porque dicen que te acordarás de él toda la vida, o quizás, por su simple complejidad.
Quizás sea por todas estas cosas por las que sigo aquí esperando a que llegue, por las que sigo creyendo en el amor.
En el amor del bueno, del de verdad.
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