| Hay momentos en la vida en los que solo podemos elegir una cosa: hacerlo o no hacerlo. |
Me agarro a un clavo ardiendo, a cualquier rayo de luz por muy leve que sea. Me lanzo al vacío sin paracaídas, sin razón, sin reflexión, sin cordura.
Supongo que estas cosas pasan por algo. Bueno, realmente se porque esta pasando esto. Lo necesito tanto... y cada vez más, mucho más.
Soy consciente de que cada vez se van cerrando más puertas, que cada vez se van agotando más opciones. Agotándose como el tiempo, un tiempo realmente agotador.
Lo mejor sería no seguir ninguna regla, ningún orden. Sin prisas, sin presiones, sin dificultades. Pero no puedo. Y créeme que lo he intentado.
A medida que va pasando el tiempo voy convenciéndome de que solo queda un camino, un camino que no termina de convencerme pero que quiero que me convenza.
Supongo que seguirlo sería lo mejor, porque sabemos que la perfección no existe. Y podríamos estar esperando hasta no se sabe cuando a que llegara el momento perfecto, pero nadie nos garantiza que algo así acabe ocurriendo, y siendo realistas, por desgracia o por fortuna no podremos tener todo el tiempo del mundo.
Por eso he decidido cerrar un poco los ojos, dejar de contar estrellas por un tiempo, dejar de pensar en esto porque al fin y al cabo nunca llegaremos a saber cómo... ni cuándo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario