Y entonces de un portazo cerró la puerta, y el aire que se escapó fue tan fuerte que consiguió arrastrar todas esas cosas que tanto nos jodieron...
A veces me gustaría dar ese portazo y poder callar a mucha gente. Son crueles, y la verdad es que no me conocen, juzgan sin conocer y eso es lo peor que se puede hacer. Pero realmente no les culpo, porque quizás si mi vida hubiese sido de otra forma yo podría estar al otro lado, con ellos.
Hoy por hoy, me alegro enormemente de haber vivido lo que he vivido, porque para bien o para mal, no veo el mundo desde la misma perspectiva que ellos, y eso... me alegra muchísimo.
Ahora sigo esperando ese día, el que se que está ahí. Tan lejos, tan cerca... no lo se, aunque lo importante es que existe, para mí.
Mientras, poco a poco la vida me sonríe, ya no me afecta tanto lo que dicen los demás, lo que hablen o pueda parecerles porque con ellos me sobra y me basta. Con ellos... los que me acompañaron hasta el final, los que me acompañan hasta el final y los que me acompañarán hasta el final.
Ellos... a los que quiero con locura.
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