Superficiales, todos lo somos y lo seguiremos siendo. Es realmente triste ver como la superficialidad marca nuestras vidas día a día. Despreciamos a una persona por su aspecto físico, nos negamos a conocerla si la primera impresión de ellas nos ha desagradado, la juzgamos sin escrúpulos por el simple hecho de ser diferente, por el simple hecho de no encajar en nuestro prototipo de ''persona normal''. Nos creemos superiores, especiales, y seguimos afirmando ciegamente que nosotros no somos superficiales, que respetamos a todo el mundo aunque al final, queramos o no, siempre terminemos escogiendo la manzana roja brillante y no la amarilla descolorida.
La gran mayoría seguimos la misma dirección, como grandes rebaños que caminan en un único sentido, imitándose mutuamente, criticándose mutuamente y por supuesto rechazándose mutuamente.
Lo peor de todo esto es que la gran mayoría de las veces no conseguimos ver el interior de las personas. Esta superficialidad se convierte en algo innato, en un instinto incapaz de controlar. Nos quedamos con lo que nos entra por los ojos, pero realmente dejamos olvidado (puede que inconscientemente) lo que nos podría entrar por el corazón.
Realmente admiro a aquellas personas que no han entrado en este juego, a aquellas con un poco de sentido común y que consiguen que un superficial como yo llegue a plantearse cambiar la manera de mirar a su alrededor.
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| A todos los superficiales del mundo. |

1 comentario:
buen texto
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